CIDDR


05/05/2009
 La unión comunitaria blinda a las comunidades de la violencia
La unión comunitaria blinda a las comunidades de la violencia En el segundo día de la cumbre de paz que se desarrolla en Cartagena con expertos y técnicos provenientes de 46 países en situación de violencia, se desarrolló el panel Crimen Organizado y Delincuencia, que concluyó que el mantenimiento de la paz se logra con el apoyo de las comunidades. Cartagena, Mayo 5 de 2009. Si bien es cierto que cada país debe desarrollar estrategias para la estabilización de los conflictos internos y para el mantenimiento de la paz, tener reunidos a expertos y técnicos de más de 40 países hablando sobre DDR permite avanzar en la definición de iniciativas que los distintos gobiernos tienen que implementar, por ejemplo, para evitar el reciclaje de desmovilizados en grupos delincuenciales. Así quedó comprobado durante el panel Crimen Organizado y Delicuencia, presidido por Juan Carlos Palou, Coordinador del área de Construcción de Paz y Postconflicto de la Fundación Ideas para la Paz, y con los expertos Rebeca Pérez, coordinadora de Viva Río Brasil; William Gardner, director de la Unidad de Reducción de Violencia Comunitaria, del Departamento de Mantenimiento de Paz de Naciones Unidas; y Eduardo Aguirre, obispo primado de la Iglesia Católica Ecuménica Renovada en Guatemala. Es de resaltar la experiencia con la comunidad Chel, en Guatemala, un pueblo que fue desplazado por los enfrentamientos entre grupos armados al margen de la ley, y que después de cinco años, volvió a recuperar sus tierras, a reconstruir el tejido social, a desarrollar proyectos de infraestructura y a diseñar estrategias comunes para evitar el crimen organizado y la delincuencia. Al igual que en Guatemala, la experiencia en Puerto Principe (Haiti) y en las Favelas de Brasil permite evidenciar que es la misma comunidad la que debe desarrollar mecanismos para la estabilización y el mantenimiento de la paz. Es importante que la organización comunitaria cuente con el auspicio y patrocinio los gobiernos nacionales. El Estado debe propender por el desarrollo sostenible de las comunidades, respetando la identidad nacional, y debe analizar muy bien la recuperación del territorio por parte de la fuerza pública. En las favelas no fue necesario el ingreso dél ejército pues el Gobierno Nacional decidió utilizar una estrategia de llevar progreso, desarrollo y calidad de vida, se llevó agua potable, electricidad, y se mejoró la vivienda de sus habitantes. William Gardner, en cambio, cuenta que en Haiti fueron tales los niveles de violencia que solo pudieron ser disminuidos con el ingreso de la fuerza pública. "800 miembros de grupos paramilitares fueron arrestados y esto permitió que las puertas de los suburbios fueran abiertas al gobierno y a la comunidad internacional", afirma el experto. Sin embargo, en el año 2006, más de 18 mil delincuentes estaban en la cárcel. Con ellos se desarrollo una estrategia psicosocial y se les dio capacitación en educación básica y formación para el trabajo, de tal manera que cuando recuperarán su libertad tuvieran herramientas para la generación de ingresos. Es importante subrayar el éxito que se ha logrado con el desarrollo de proyectos para la generación de ingresos que involucran mujeres, como uno de gallinas ponedoras, que sirve de ancla para que los excombatientes se mantengan en la legalidad. Por otro lado, para la estabilización del conflicto interno, se implementó una estrategia en la cual Naciones Unidas dispuso de misiones en 12 sitios estratégicos del territorio haitiano. Paralelamente se desarrollaron proyectos para ofrecerle trabajo intensivo a los excombatientes en proceso de reintegración. Un combatiente de Mosambique, que prefiere mantenerse en el anonimato, aprovechó la temática para revelar que en su país menos del 1 por ciento de los desmovilizados se han reciclado en la violencia y que las nuevas formas de violencia que hoy tiene su país son diferentes y distantes de la población desmovilizada. Esto es lo que pasa actualmente en Antioquia, departamento que hoy vuelve a sufrir por la violencia de nuevos grupos delincuenciales que se nutren del narcotráfico y el terrorismo. La solución, como bien lo dicen los expertos, es fortalecer el tejido social para que Colombia pueda vivir en paz.
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